Filosofía
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Hay una pregunta más antigua que la filosofía y más actual que cualquier libro de autoayuda: ¿qué significa que una vida vaya bien? Aristóteles la respondía con una sola palabra, eudaimonia. Hoy, en la Universidad de Harvard, un grupo liderado por el epidemiólogo y filósofo Tyler VanderWeele lleva desde 2016 buscando responderla con datos. Han preguntado a más de doscientas mil personas en veintidós países. Y lo que han encontrado tiene un nombre: el florecer humano. Seis dimensiones, comunes a casi todas las culturas, traducen lo que significa vivir bien una vida.
Para alguien que tiene 60, 70 u 80 años, este mapa no es un ejercicio académico. Es una herramienta práctica para mirar despacio dónde está cada parte de tu vida, qué va bien, qué no, y qué se puede cuidar a partir de mañana.
Qué es exactamente “florecer”, según Harvard
El Human Flourishing Program define florecer como “un estado en el que todos los aspectos de la vida de una persona son buenos, incluyendo los contextos en los que esa persona vive”. Tres rasgos importantes de esta definición:
Florecer es un ideal. Nadie florece del todo —siempre hay algo que mejorar—. No es binario: todos florecemos en algún grado.
Florecer es multidimensional. Una persona puede tener relaciones maravillosas y la salud regular. Otra, al revés. Cada dimensión cuenta.
Florecer incluye el contexto. Tu comunidad, tu entorno, no son ajenos a tu florecer: forman parte de él.
Las seis dimensiones, una a una
1. Felicidad y satisfacción con la vida
La dimensión más estudiada y la más visible. Es la sensación general de que la vida que tienes te gusta. Importa, pero —y esto suelen olvidarlo los libros de autoayuda— no agota lo que es vivir bien. En la madurez, la felicidad cambia de carácter: deja de ser excitación y se vuelve serenidad. Un domingo lento con un buen libro pesa más que muchos planes.
2. Salud física y mental
Cuidarse con seriedad —dormir, moverse, comer bien, cultivar la atención y la calma mental— es uno de los suelos del florecer. En esta etapa, la salud no se conquista, se mantiene. La ciencia es clara: el ejercicio moderado regular y los vínculos sociales activos tienen efectos comparables a los de muchos medicamentos en personas mayores.
3. Sentido y propósito
Esta es, según los datos del Global Flourishing Study, una de las dimensiones que más aumenta con la edad en muchos países. Tener una respuesta —aunque sea provisional— a la pregunta de para qué vives es uno de los predictores más fuertes de bienestar global en mayores. La filosofía y la espiritualidad son los dos campos donde más fácil se sostiene este músculo.
4. Carácter y virtud
Aquí Harvard dice algo poco habitual en la psicología contemporánea: que el buen carácter no es sólo un medio para la felicidad, sino una parte intrínseca del florecer. Una persona muy feliz pero moralmente corrupta no está floreciendo. Una persona que ha hecho daño y se arrepiente y repara —aunque esté triste— florece más que la primera. La madurez es, paradójicamente, la edad en que esta dimensión está en su mejor momento: décadas de hábitos virtuosos empiezan a dar fruto.
5. Relaciones cercanas
Familia, amigos, comunidad. Las relaciones profundas son una de las dimensiones que más protege la salud mental y física en mayores. Es también una de las dimensiones más amenazadas en esta etapa —por la jubilación, las pérdidas, la movilidad—. Por eso la lucha contra la soledad no deseada es una prioridad de salud pública.
6. Estabilidad económica y material
Esta es la sexta dimensión y la única que el equipo de Harvard califica de medio: no es un fin en sí mismo, pero sostiene los demás. No hace falta tener mucho. Hace falta tener lo suficiente para no preocuparse cada noche por cómo llegar a fin de mes.
Florecer no es un estado de ánimo. Es una manera de estar vivo en cada una de estas seis dimensiones.
Cuatro caminos para sostener el florecer
Otra contribución importante del programa de Harvard: analizando datos de muchos países, han identificado cuatro caminos comunitarios que mejoran sistemáticamente las distintas dimensiones del florecer:
La familia. El cuidado y la conversación familiar son una de las fuerzas más estables del bienestar humano.
La educación. Aprender a lo largo de toda la vida —no sólo en la juventud— sostiene al menos cuatro de las seis dimensiones (salud cognitiva, sentido, relaciones, carácter).
El trabajo (en sentido amplio). Una ocupación que importa: voluntariado, mentoría, oficio retomado. La idea de que el trabajo "se acaba" a los 65 es una construcción social moderna, no una verdad de la naturaleza humana.
La comunidad espiritual o religiosa. Las investigaciones del programa muestran que la participación en una comunidad espiritual mejora la salud, el sentido, el carácter y las relaciones. Dejarla fuera del análisis, dicen los autores, es perder uno de los caminos más potentes.
Por qué esto importa especialmente en la madurez
La narrativa habitual sobre la vejez se centra casi sólo en la primera dimensión (felicidad) y en la segunda (salud). Y cuando la salud disminuye, se asume —demasiado rápido— que ya no se puede florecer. Los datos del Global Flourishing Study muestran lo contrario: que en muchos países las personas mayores puntúan más alto en sentido, carácter y relaciones que las personas jóvenes. Las dimensiones existenciales del florecer maduran tarde.
Por eso el viaje Senior de Thenomba se construye sobre cuatro de las seis dimensiones que Harvard ha mapeado: sentido (filosofía, trascendencia, historia), carácter (las grandes preguntas humanas), relaciones (la comunidad NOMBA, los aliados) y aprendizaje continuado como base. No para sustituir la salud o la economía, que cuidan los médicos y la pensión. Sino para no dejar descuidadas las otras cuatro, donde se juega buena parte del florecer en la madurez.
Una pregunta para hoy
Si tuvieras que dar una nota del 0 al 10 a cada una de las seis dimensiones de tu vida ahora mismo —felicidad, salud, sentido, carácter, relaciones, estabilidad—, ¿en cuál sacas más nota? ¿En cuál menos? ¿Cuál está pidiendo atención este año?
En el siguiente artículo del Cuaderno hemos traducido las doce preguntas con las que el equipo de Harvard mide el florecer a un cuestionario sencillo que puedes hacerte tú mismo. Sin nota, sin diagnóstico. Para mirar.
Fuente: VanderWeele, T. J. (2025). Human Flourishing: An Introductory Framework. Harvard Human Flourishing Program at the Institute for Quantitative Social Science. hfh.fas.harvard.edu . VanderWeele, T. J. (2017). On the promotion of human flourishing. Proceedings of the National Academy of Sciences, 114(31), 8148–8156.