El movimiento

Una mesa en Cambridge

Nomba College y el Real Colegio Complutense en la Universidad de Harvard convocan la primera edición de un seminario sobre dignidad humana y florecimiento, con profesores y alumnos en la misma mesa.

En 1364, un cardenal español fundó en Bolonia una casa para que los mejores estudiantes de España pudieran vivir y pensar junto a la universidad más antigua del mundo. El Real Colegio de España sigue abierto hoy, seiscientos sesenta años después: es la institución de su clase más antigua del planeta, y por sus cuartos han pasado desde Antonio de Nebrija hasta buena parte de la historia intelectual española.

En 1990, esa tradición cruzó el Atlántico. El presidente de la Universidad de Harvard, Derek Bok, y el rector de la Complutense, Gustavo Villapalos, firmaron —bajo los auspicios de la Corona española, tras una visita del Rey Juan Carlos I a Harvard dos años antes— el acuerdo que creaba el Real Colegio Complutense en la Universidad de Harvard. El Rey lo inauguró en 1993. Desde entonces ocupa un edificio histórico en el número 26 de Trowbridge Street, en Cambridge, a unos pasos de Harvard Yard.

No es una oficina de representación ni un programa de intercambio. Es un centro afiliado a Harvard desde 1990 —el propio Colegio se presenta como el único centro español de excelencia de su clase en Estados Unidos—, con personalidad jurídica propia en Massachusetts y una gobernanza difícil de igualar: sus actividades las aprueba un Consejo Académico copresidido por el Rector de la Complutense y el Presidente de Harvard, con miembros de las principales escuelas de la universidad americana, y cuya presidencia de honor ostenta el Rey Felipe VI. Por sus programas han pasado varios miles de investigadores y estudiantes españoles en tres décadas y media.

Siete siglos separan Bolonia de Cambridge, y la idea es la misma: construir una casa junto a una gran universidad para que nuestras mejores cabezas conversen con las de fuera, de igual a igual y en nuestra lengua.

En junio de 2027, esa casa acoge una mesa nueva.

La primera edición

Nomba College, junto con el Real Colegio Complutense en la Universidad de Harvard, convoca la primera edición de un seminario académico internacional dedicado a una pregunta que este blog lleva meses rodeando desde todos los ángulos: la dignidad humana, los vínculos y el florecimiento — pensados desde la perspectiva iberoamericana y española.

El tema no es un gesto. El mayor estudio jamás realizado sobre florecimiento humano dejó dos hallazgos que piden exactamente esta conversación: que los jóvenes de los países ricos son los que menos florecen, y que varios países de nuestra lengua —México entre los primeros del mundo— puntúan en sentido, vínculos y carácter por encima de sociedades mucho más prósperas. Hay algo en la manera hispánica de vivir los vínculos, la familia y la trascendencia que el mundo está intentando entender con encuestas. Sentarse a pensarlo en serio, con las categorías de nuestra propia tradición intelectual, no es un ejercicio de orgullo: es una aportación pendiente.

Profesores y alumnos, juntos

La composición de la mesa es la seña de identidad del seminario, y es deliberadamente inusual.

Los congresos académicos sientan a profesores; los programas de movilidad mueven a alumnos. Este seminario sienta a los dos a la vez: cada universidad fundadora acude con una delegación de tres —un profesor y dos alumnos—, que comparten mesa entre sí y con intelectuales y profesores de Harvard que participan a título académico.

La razón viene de los datos que más nos importan. Si algo ha demostrado la investigación sobre qué hace que una etapa universitaria marque una vida, es que la variable decisiva no es el prestigio de la institución sino la relación entre un alumno y un profesor al que le importa. Un seminario que junta a ambos en la conversación más ambiciosa del año no es un premio de viaje: es esa relación, elevada a su máxima expresión. Pocos formatos existen —quizá ninguno— donde un estudiante de veintiún años discuta sobre la dignidad humana en la misma mesa que su profesor y que un catedrático de otra orilla del Atlántico. Ese es el formato.

La obra

El seminario no termina cuando termina. Todas las sesiones se transcriben, y de ellas se edita una obra académica colectiva en la que firman los participantes. Lo hablado en Cambridge queda escrito, citable y en las bibliotecas — que es la manera en que la universidad, desde Bolonia, convierte una conversación en un legado.

Cómo se participa

La primera edición tiene un aforo deliberadamente reducido —entre treinta y cincuenta participantes en total, contando delegaciones, ponentes e invitados— porque el formato de conversación real no sobrevive a los auditorios.

Las plazas de delegación pertenecen a las universidades fundadoras del programa Nomba Talent, garantizadas mientras su acuerdo esté vigente: un profesor y dos alumnos por institución, seleccionados por la propia universidad. La plaza cubre la participación en el seminario y el programa académico; no cubre vuelos, alojamiento ni dietas, que corren a cargo de cada institución — lo decimos aquí, por escrito y desde el primer día, porque así queremos trabajar.

Y una nota sobre lo que este seminario no es. No está avalado, acreditado ni certificado por Harvard University: está organizado junto al Real Colegio Complutense en la Universidad de Harvard, centro afiliado a Harvard desde 1990, y en él participan profesores de Harvard a título académico. La precisión no nos quita nada. Al contrario: en un tiempo en que cualquiera estampa un escudo ajeno en un folleto, decir exactamente lo que uno es —y estar orgulloso de ello— se ha vuelto la mejor carta de presentación.

Una casa con siete siglos de linaje. Una mesa con sitio para el profesor y para el alumno. Una pregunta que nuestra lengua está en condiciones de responder mejor que casi nadie.

En junio de 2027, en Cambridge. La primera de muchas.

¿Y si esto fuera tu próximo año?

Un viaje de ideas, conversaciones y veinte minutos al día para seguir creciendo.