El FOMO como enemigo del presente
No somos la vida que nos perdemos. Sobre el miedo a quedarse fuera, la libertad que hay en permanecer y los milagros cotidianos que nos salvan.

Rodrigo Sangrador

De manera general, el héroe está ahí para proteger al hombre común. No puede lanzarse a la aventura despreciando lo cotidiano: si arremete contra el dragón que escupe fuego, es para defender la pequeña llama de los hogares; si triunfa sobre la hidra de Lerna, es para que vuelvan a brotar las cabezas de alcachofa. Su existencia extraordinaria está al servicio de lo ordinario. No teme exponer la primera para salvar la segunda. (Hadjadj, F. ‘Tom Cruise y su misión: Imposible’).
El mes de mayo se me ha pasado volando. Tan rápido que me da la sensación de que fue ayer cuando os escribía acerca del trabajo, el asombro o la libertad. Este mes he tenido tantas cosas en mi agenda que es como si el tiempo hubiese pasado el doble de rápido.
Entre otras muchas cosas, hace un par de semanas tuve la oportunidad de asistir a la presentación de un ensayo de Ricardo Calleja titulado “Aventurar la Libertad”, ensayo que obtuvo el accésit del Premio Sapientia Cordis. Me gustó mucho la tesis de que por lo general, hay más libertad en permanecer que en dispersarse. Y mucho más me gustó el momento en el que Ricardo citó una expresión de su buen amigo – y que estaba presente en el acto – Pedro Herrero, “no somos la vida que nos perdemos“.
Y es que no sé tú, pero últimamente no paro de oír la expresión FOMO. Para los pocos no-jóvenes que leáis esta newsletter y que no sepáis lo que es, significa “Fear of missing out”, que se traduce por “miedo a perderse algo” o a quedar excluido fuera de algo. Es un concepto que últimamente ha tenido mucha viralidad y que se utiliza de la forma más normal del mundo, principalmente entre los más jóvenes. Además, se usa para todo. Conciertos, viajes, redes sociales, planes, eventos, cenas, grupos de amigos, reuniones… Tenemos que estar en todo, si no, nos da FOMO. Es como si estuvieses navegando por Instagram, viendo las maravillosas y sintéticas vidas de los demás y la vocecilla de tu cabeza te estuviera susurrando constantemente: “¿Y, mientras ellos disfrutan, tú qué haces?”. Es una especie de ansiedad existencial y rechazo a quedarse excluido de una comunidad. Es un impulso hiper productivo de movimiento que nos empuja a estar constantemente haciendo cosas. Y esas cosas, estéticamente, tienen que ser compartibles en Instagram. Tienen que ser perfectas. Han de tener la aprobación del vulgo.

Esta es la portada del ensayo de Ricardo Calleja que te comento… La imagen de la jaula con la puerta abierta para hablar de esclavitud frente a la libertad me parece una genialidad.
Nunca antes hasta ahora habíamos tenido ante nosotros la capacidad de hacer tantas cosas. Viajar, comprar, visitar virtualmente, comunicarnos con otras personas en la otra punta del mundo en un solo click, ver tanto contenido en redes sociales, asistir a conferencias, escuchar música… Inputs, ruidos y luces. Velocidad. Pantallas. Se podría decir que vivimos en la sociedad del “ya”. Lo quiero todo, y lo quiero ya.
Y entre que pasa el tiempo y pasan los días, nos quedamos más pendientes de querer estar que de realmente estar. Permanecer. Aprender a escuchar. Vivir el aquí y el ahora. Estar atento. Asombrarse. El FOMO anula nuestra capacidad de contemplar, de ser pacientes y de salir de nosotros mismos. Porque te arroja a la constante angustia de no estar en el lugar que tienes que estar. Y de pensar en todo lo que podrías estar haciendo, en vez de lo que tienes entre manos.
Higinio Marín, en una de sus clases en TheNomba, defiende que uno de los mayores males del hombre de nuestro tiempo es no saber habitar el presente. El FOMO nos hace vivir en el pasado - por aquello que nos hemos perdido – y en el futuro – por aquello que podemos hacer –, pero nunca en el presente. La palabra “presente”, utilizada como sinónimo de regalo, proviene del latín praesentare (mostrar, poner delante, ofrecer). A su vez, este término deriva de praesens, que significa “estar delante de alguien” o “estar a la vista”. Por eso, el FOMO es enemigo del presente.
La salvación se encuentra en las cosas pequeñas, cotidianas, de cada día. Eso me repite mucho mi amigo Fabrice. Y el estado de Whatsapp de mi amigo Pablo afirma que “A cada instante, algo viene a salvarnos”. En definitiva, quiere decir que la vida se sostiene en los pequeños detalles. En el día a día, nos salvan las casualidades inesperadas, la belleza de un atardecer, la sonrisa del autobusero por la mañana, un abrazo en el momento justo, el silencio ensordecedor en el vagón del metro, o ver a dos ancianos paseando de la mano por el parque. Encontrarnos con la literatura, la naturaleza o una mirada sincera son esos pequeños “milagros cotidianos“ que logran mantener intacta la esperanza de la vida, y más en un mundo dominado por el algoritmo del click y la lógica del “ya”.
Lo más espectacular de todo esto es que no hay que hacer grandes esfuerzos para ser salvados en la cotidianidad, sólo hay que tener una mirada atenta. Permanecer a la escucha. Parar. Y contemplar. Por eso, creo que tiene razón Ricardo cuando dice que hay más libertad en permanecer que en dispersarse. Tal vez ahí esté la clave de todo. Saber ordenar el corazón y permanecer en lo verdaderamente importante.
Los números grandes están muy bien. Y es verdad que este mes de mayo en TheNomba hemos crecido a un buen ritmo. Los números grandes están muy bien, insisto. Y ver que crece el proyecto nos hace ilusión. Pero si algo es grande es que tiene que haber muchas cosas pequeñas. El mes pasado os contamos de la primera tertulia presencial en Santander de Teresa y Carlos. Este mes os contamos que tuvimos la primera tertulia online organizada por los propios alumnos, desde Centroamérica.

Nuestros alumnos de Centroamérica disfrutando de la primera tertulia online Nomba (la generación de vínculos está calando bastante como podéis ver).
También hay cosas un poco más grandes. Como el Gran Thinkglao de Transformación Social al que acudieron alrededor de 2000 personas, y que se celebró en el Hipódromo de la Zarzuela. Recuenco, Toni Nadal, Hadjadj… y de la mano de nuestro amigos de Ongiving. Fue espectacular. Si te quedaste con ganas de ir, no te preocupes, en menos de 2 semanas se celebra el Gran Thinkglao de Trascendencia. El 11 de junio en Madrid. Si quieres escuchar a de Prada, Pablo D’ors o Jesús G. Maestro y luego disfrutar de la cena y birras con música, puedes comprar tu entrada en este enlace.
Y un par de apuntes más. El pasado martes se unieron más de 100 personas a la I Jornada de Puertas Abiertas TheNomba, donde explicamos quiénes somos, cómo es el programa por dentro y respondimos preguntas y dudas de nuestros futuros alumnos. La primera de muchas, quédate atento a las próximas. Esta última semana nuestros compañeros de producto han añadido algunas funcionalidades nuevas a la plataforma como la Red Social Nomba o el poder compartir un nuevo paso con tus amigos. Yo le pasé una clase de Higinio a un colega y le gustó tanto que ya está en TheNomba. No pensaba que fuese tan fácil liar a alguien para formar parte. Por cierto, no te dije nada de la campaña del día del trabajador: te animo a ver el vídeo. Cuando lo vi por primera vez casi me pongo a llorar, no te voy a contar si fue de la ilusión o de la risa. Pero con ver a un tipo cortar cebollita mientras dice “Yo soy Nomba” te lo digo todo.
Y no, no voy a comentar nada de Magnificas Humanitas porque no la he leído todavía. Algo me dice que me encantará y que es muy Nomba.
El mes que viene espero poder hacerlo.
Si el FOMO me lo permite.
Nos vemos la última semana de junio.





